lunes, 1 de octubre de 2012

Reto a las musas 1


Primer relato, El método de las cadenas.


Bien el reto es simple, se nos han entregado estas once palabras, y cada uno de nosotros ha de crear un relato con las mismas, no se puede alterar el orden de las palabras y tampoco cambiarlas.
Para que se me entienda mejor; si la palabra es correr, no se puede utilizar, corriendo, o cualquier variante, no, solamente la palabra escrita en el tiempo, persona y género en el que está.
Pues estas son las palabras escogidas para este reto:
Sol, Música, Mar, Correr, Frío, Rojo, Luces, Letras, Miel, Piedras, Arena.
Y este el relato que yo he escrito:

Adiós mi amor.

Caminaba por las calles intentando despejar su mente, decidida quizás a olvidar todo por completo, sumirse en su propia oscuridad, pese a que la luz del día no la dejaba.
Levantó la vista hacía el culpable que impedía que se perdiera por siempre, y tuvo que apartar la mirada, pues su luz, la cegó momentáneamente.
Era injusto para ella, y solo podía odiar a ese enorme astro que en algún momento, alguien había querido llamar Sol.
Sus pasos la llevaron hasta su hogar, uno del que había querido escapar buscando una felicidad, que para ella, estaba negada y al que ya no podría regresar.
Intentó un método diferente para borrar la escena que tanto la atormentaba, por lo que cerró los ojos intentando perderse en la Música que las olas producían al acariciar la orilla.
Pero por primera vez y desde que había nacido, ellas no fueron su salvación, las aguas del Mar, no la ayudaron a sentirse reconfortada, ¿era ese su castigo por haber querido pertenecer a la tierra?, ¿por haberse enamorado de un ser tan diferente a ella?

Desesperada al darse cuenta de que ya no pertenecía a ningún lugar, dejó Correr por sus mejillas las lágrimas que había conseguido contener hasta ese momento.
Se dejó caer de rodillas e impotente rompió a llorar con toda su alma, se llevó ambas manos al rostro para esconder las lágrimas de cualquiera que pasara por allí y amortiguar a su vez los sonidos que acompañaban a las mismas.
Más al rozar su mejilla con la mano derecha, la apartó rápidamente de su rostro e intentó enfocar sus ojos azules, en lo que sin darse cuenta, aún sostenía.
Un cuchillo que le habría otorgado una salida, una forma de regresar, de volver con los suyos, pero sin él. Tiró el Frío objeto al suelo, ¿cómo había sido capaz de aceptarlo?, ¿qué locura la había embargado para ir a la habitación del príncipe y casi apuñalarlo?
Estaba segura de que los celos la habían cegado, ¿por qué había elegido a otra en lugar de a ella?, ¿qué podía tener esta que a ella le faltara?
Poco a poco la oscuridad fue abriéndose pasó a su alrededor, por lo que miró una vez más hacía el cielo, este ahora estaba teñido de varios colores, pero el más llamativo era el Rojo mezclado con naranja que envolvía al rey de los astros.
Al verlo desaparecer de forma tan lenta le pareció como si él quisiera despedirse de ella, decirle adiós para siempre, ¿podría esa ser su solución?, ¿el adiós?
Despacio comenzó a incorporarse y caminó lentamente, sus pies eran envueltos por el agua y la hacían sentir escalofríos, se asombró al descubrir varias Luces en el horizonte, ¿serían barcos que volvían a casa?, ¿serían las que mostraban el camino a los marineros nocturnos?
Llegó hasta el acantilado y observó todo a su alrededor, se sentó en el filo del mismo, ella no conocía el miedo a las alturas, después de todo no había crecido en un lugar donde las mismas existieran realmente, perdió su mirada en las aguas, a la par que el viento mecía su largo cabello rubio.
Y al pensar en cosas que no existían en su mundo, recordó otra que no había sido creada para ellos y por lo que no había podido escribirle una carta al príncipe, las Letras, y sin ellas, ¿cómo hacerlo entonces?, ¿cómo contarle de ella, de sus sentimientos, de todo lo que había soportado por conocerlo, de lo que había perdido en su viaje por amarlo, por ansiar tenerlo?, pero sobre todo quería contarle su deseo, ese último que había aflorado en su interior, el que gritaba, que anhelaba que él fuese feliz, aunque no fuese junto a ella, ¿cómo se explicaba sin poder hablar y sin saber escribir?
Sin esas dos cosas, la dejaban con pocos recursos para hacerse entender, la reina del mar había sabido jugar bien sus cartas, horrorizada, pensó en el cuchillo que descansaba abajo, ¿qué habría sucedido si lo hubiese utilizado?, ¿de verdad hubiese sido libre?
No, seguramente no, y ya daba igual hurgar en ello, ¿cómo había podido pensar que su vida valía más que la del príncipe?
La idea de la despedida volvió a golpearla, más no sabía cómo lograrla, que hacer para llevarla a cabo, una vez más, sus ojos fueron llamados por el mar y algo llamó su atención, obligándola así a recordar la parte final del trato con la bruja.
“Si al atardecer no le has clavado el puñal a tú príncipe, desaparecerás como espuma de mar.”
No dudo más, miró al gran rey y comprobó que casi terminaba con su despedida, se puso en pie, las rocas de abajo estaban llamándola del mismo modo que la Miel que su príncipe le había dado a probar, otra cosa no, pero en esos tres días, su príncipe, le había hecho entrega de infinidad de cosas que le habían gustado, una pena no poder volver a disfrutarlas.
Cerró los ojos y abrió los brazos, el viento sopló esta vez en sentido contrario, por lo que su melena voló hacia atrás, ¿sería el viento su aliado por una vez y llevaría un mensaje?
Dio un paso al vacío y dejó escapar un susurro:
--Te amo mi príncipe, sé feliz por mí.
El viento pareció acoger sus ocho palabras y guardarlas como si de un tesoro se tratase, poco a poco, sintió que comenzaba a caer, esperó el impacto, pero nunca llegó, ni una sola de las Piedras, rozó su blanca piel.
Pero ella, antes de fundirse por completo en la espuma del mar, pudo crear unos cuantos temas cada vez que acariciaba la Arena de la orilla, ese sería su sino a partir de ese momento, crear bellas melodías, y contar su historia en las mismas, quizás, así, algún marinero las recogería y contaría.
Fin:

En fin, esto fue lo que salió de esas once palabras, esto sería, según mi parecer, lo que La Sirenita pensaría antes de desaparecer definitivamente, al negarse a matar a su amado príncipe.
La gente que conozca el verdadero cuento de La Sirenita sabrá a qué me refiero, pero si hubiese alguien que no lo conoce, abajo tenéis un enlace que os llevará a una página donde se encuentra La Sirenita de Han Chistian Anderser:


No estoy muy segura de si vale esta clase de relato o no, pero soy de las que le gusta pensar en los sentimientos más profundos de los personajes a los que voy conociendo a lo largo de todas mis lecturas, y La Sirenita en especial, ha sido uno de mis cuentos favoritos desde muy pequeña, la película de Disney siempre me gustó, pero cuando vi por primera vez la verdadera historia, me enamoró.

Sé que es muy triste, pero es realmente hermosa, espero que os haya gustado el relato, ya me diréis vuestra opinión al respecto ;)

Buybuy y hasta la próxima.

5 comentarios:

  1. Al llevar la mitad lo relacione con la sirenita y me ha gustado bastante como hablas de sus sentimientos.

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  2. Me ha gustado muchísimo, de verdad. No, no he leído la verdadera historia de la sirenita, pero en cuanto mi tarea no me golpee tan fuerte, lo haré.
    Saludos!

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  3. Que lol estaba escuchando la canción de "Parte de él" mientras lo leía, conozco la historia de la verdadera Sirenita y no incluye una segunda y tercera película u.u

    Saludos.

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